Las olas de calor estival también han afectado al Reino Unido.
Eso nos ha dejado un verano de muy mal dormir, pero con algo de buen vivir.
Un sombrero arrastrado por el viento en las vías del tren hacía Cambridge, en uno de los últimos días del año en los que me toca ir a la oficina.
Desde el piso 34 de un rascacielos en Londres, se veía trabajar a un equipo de construcción bajo el calor.
Lo que también daba calor era este gorro de punto con forma de rana, hecho por la madre de una amistad.
Hasta los letreros lo han pasado mal.
Sin poder viajar mucho, pues se ha comido bastante fuera, que es el mejor turismo de corta distancia. Aquí unos cuantos destacados.
Asadura a la brasa en un sitio turco.
Helado.
Pero no solo de pan vive el hombre. O el hámster de sopa.

Este netsuke de conejo hacía, creo recordar, una pócima de longevidad.
Quentin Blake, famoso entre otros por haber ilustrado a Roald Dahl, tiene unos retratos de personajes de Shakespeare como si fueran cuervos antropomórficos.
Entre los borrones de una pintura de Turner, la silueta de un elefante. Resultó ser un cuadro dedicado a Aníbal el Cartaginés.
Las pelis de Wes Anderson me parecen bonitas pero me suelen dar bastante igual. Fui a ver una exposición donde salían cosas de sus pelis, como estos gorritos rojos.
O estos muñecos de animación.
Vi un show sobre los últimos conciertos de Judy Garland en Londres, un año antes de su muerte.
Pasan reposiciones de clásicos en el Prince Charles, donde una de las salas tiene la platea al revés. Vamos, que la platea tiene una rampa conforme la cual los asientos de más cerca de la pantalla están más elevados. Parece que vaya uno a despegar.
Fui a un concierto increíble de Grace Jones. Me esperaba un concierto autocomplaciente de vieja gloria en sus laureles pero no contaba con que esta mujer canta bien en directo, y con que traía unos músicos tremendos.
Y como colofón, fui a ver Los Miserables, que parece mentira no haber ido nunca a un musical de estos gordos en todo este tiempo en Londres.
Más arrimados al suelo están estos modelos 3D del año de la tos que explican la disposición de las piernas de los dinosaurios versus la de los reptiles.
Visita nocturna al Museo de Historia Natural, como si de una novela de misterio adolescente se tratara.
Un juego de palabras visual a lo Joan Brossa en la exposición estival de la Royal Academy of Arts. La palabra quilate está relacionada etimológicamente con la algarroba, que los árabes usaban como peso para pequeñas cantidades.
Al final, una foto de una tortuga en la exposición sobre la longevidad que empezaba con el conejo alquimista.
Tanta longevidad da, efectivamente, tiempo para mucho, como décadas de trauma acumulado, rezaba un cartel.



























