Dos de los invernaderos simulan un clima tropical. En uno hay mariposas y renacuajos, en otro hay una cúpula a la que se puede subir, como muestra esta imagen.
Y también hay un huerto-huerto.
Estaba haciendo recados cuando se me ha ocurrido entrar, y no sé cómo, pero se me han escurrido dos horas sin darme cuenta. Luego he salido, me he comprado un higo en una frutería y me lo he comido por el camino. Estaba muy maduro y me he puesto perdido el hocico. Luego he entrado en una tienda de cosas chinas (aquí los bazares chinos no existen como tales) y me he comprado una galleta de la suerte. La galleta decía:
"Pronto se te concederá un deseo - pero ten cuidado con lo que deseas."
¡Con lo difícil que es desear cosas de verdad, más allá de los caprichos! Luego me he acordado de que había salido a por un despertador. Los despertadores siempre se me han dado mal. ¿Seré capaz de aprender a hacerle caso? No voy a malgastar mi deseo en eso.
Ahora que lo pienso, un higo y una galleta de la suerte hacen bastante mal desayuno.