En el tiempo que llevo aquí, no he visto nada que estuviera fuera de Selandia, la isla donde vivo; así que cuando se presentó la oportunidad de ir a Bornholm a pasar el fin de semana no me lo pensé dos veces.
Nada más bajar del ferry, vi una boda coreada por bomberos.
Cruzamos la isla en bici, haciendo paradas en bosques, unas instalaciones de telecomunicaciones que creo que son de la OTAN, un valle conocido como Valle del Eco y mucho marco incomparable. Todo muy bonito, pero yo no vuelvo a hacer una etapa del tour sin preaviso. Qué dolor de riñones.
En Svaneke, uno de los altos en el camino, tienen una tradición conocida como Hønseskidning o cagada de pollo, donde se echa a andar un pollo sobre una retícula numerada como la de un bingo y se hacen apuestas sobre dónde va a cagar el animal. Me quedé sin verlo.
El segundo día fuimos a las ruinas de un castillo que se llama Hammershus, que es todo un símbolo nacional.