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viernes, 15 de febrero de 2013

La menor intención contra Jaime Gil de Biedma contra el cuerpo de bomberos

Me he ido a vivir al centro. Después de un año y medio compartiendo piso con Verónica tan ricamente, ella se ha ido a vivir con el novio y yo me he buscado algo para mí solo. Es la primera vez que vivo solo, y me hace mucha ilusión a la vez que me da algo de miedo. A quién le dejaré, por ejemplo, el juego de llaves de emergencia por si me quedo fuera sin llaves?

Empaquetando las cosas del piso antiguo, encontré esta maltrecha rueda de pan sueco que se había ido al fondo de la despensa. Estaba revenida y tanto el color como la textura (y seguramente el sabor) recordaban más al cartón de las cajas de la mudanza que al crujiente pan que fue en su día.


Mi piso nuevo no es muy grande, y está en el centro-centro-centro. Es una planta baja un poco elevada, y como delante de la ventana del dormitorio tengo un parquímetro, veo las frentes de la gente al pagar. El alféizar es muy ancho y puedes sentarte a leer y ver la frente de la gente.


El piso venía amueblado. Eso es una ventaja a medias, porque venía con algunos muebles blancos tirando a prácticos, unas sillas blancas feíllas imposibles de apilar ... y plantas de plástico que tuve que esconder nada más llegar. Eran muy feas. Las saco aquí en una foto un poco Cuarto Milenio para que no se vean demasiado.



También había tres cuadros abstractos defectivos, en tonos ocres, que me niego a mostrar. Los quité y puse unas cuantas cosas en la pared, incluyendo a la ya conocida ardilla LaFamilia (si, como LaToya) y cositas que algunos lectores de este blog reconocerán como enviadas por ellos.



El cuadro ovalado es un paisaje en punto de cruz que compré impulsivamente en un rastro. A su izquierda hay una xilografía muy bonita que representa una lintera de aceite y que compré en Suecia este fin de semana.

"Ve a Malmö y te compras más pan sueco, que en Dinamarca no venden". Hay cosas que son de mejor comprar en Suecia, pero no todo. En Suecia hay monopolio estatal del alcohol, de manera que uno compra el vino en unas tiendas que vienen a ser estancos para dipsómanos. Es todo caro pero hay vino de Motörhead.


Mira que está cerca Malmö, pero no voy nunca. Me hice invitar a cenar por unos amigos y aproveché para hacer recados antes de la cena. Suecia tiene un relieve mucho más montañoso que Dinamarca, y hay muchos sitios donde, cuando nieva, nieva de cagarse. Esto ha favorecido la robustez de sus bicicletas (un modelo un poco modernizado de la bici militar sueca se vende hoy en día bajo la marca Kronan, que son cojonudas pero tienen el cuadro tan alto que no consigo encararme a una) y el diseño pragmático de sus vagonetas militares, con esa pala ahí tan bien puesta, tan resignadamente consciente de que un soldado sueco va dar más paleadas de nieve que tiros en su carrera militar.


Un tipo finés inauguraba una exposición de cosas bastante chungas (en el Norte sigue pegando fuerte una especie de expresionismo abstracto de colorines, supongo que porque cuelga bien encima de los sofás) en una galería de Malmö. Lo que sí que me gustó fue esa escultura hecha a partir de la médula de un tronco. Erguida habría medido unos dos metros y medio.


Muchas marcas cambian de nombre por pais. En Suecia el Fairy se llama Yes, que me parece muy absoluto, muy convincente.


Y al volver de Suecia, me quedé siempre con ganas de más porque Suecia me gusta mucho, de manera que al día siguiente me fui al IKEA. Pero IKEA está lleno de cosas raras. No entiendo cómo estos corazones abrazadores dignos de una caseta de tiro se siguen produciendo.


Un molde de horno de la exposición dice "Yo vivo aquí", para que no trates de comprarlo.


Y el fantasma de una sartén atravesaba la mesa.


Todo era un poco misterioso. Casi al salir, en la sección de las velitas, un cartel decía "Qué significan los símbolos?"

Ése es un tema al que le prestamos mucha atención en La Menor Intención. Para muestra unas escrituras murales en mi nueva calle. En la de abajo pone "SATAN" en una caligrafía caprichosa.


Y si los símbolos de esta suerte nos interesan, qué decir de los portentos, de las señales del Destino? A mí me habría gustado ser un augur romano y predecir el futuro según comían o dejaban de comer los pollos sagrados.


http://ekstrabladet.dk/112/article1920872.ece

Esta imagen tan espectacular muestra la fachada del edificio del que me fui hace una semana. La foto y la noticia son de hoy mismo, y es que parece que ha habido un conato de incendio. Traduzco la noticia atropelladamente:

"Se declaró un incendio en un sótano de Copenhague, de manera que la policía y los bomberos tuvieron que evacuar dos edificios. El fuego empezó en el sótano de Saxogade 43 (N del T, mi casa hasta hace una semana) pero el incendio se propagó a través del sistema de ventilación del edificio, generando una masiva humareda,


Saxogade fue cerrada al tráfico y la policía condujo un autobús al lugar del incidente para que los vecinos evacuados tuvieran donde sentarse y estar resguardados mientras el cuerpo de bomberos controlaba el fuego y el humo.

Los técnicos de incendios de la policía van a investigar la causa del incendio en el sótano."

La noticia es de hace tres horas. Mañana íbamos con Verónica a limpiar el piso antiguo. Rediós, para esto me pido yo un día libre del curro? Y al final, entre pitos y flautas, no compré pan en Suecia.







sábado, 25 de agosto de 2012

El efecto ketchup

Existe una expresión en danés y en sueco para cuando no pasa nada durante un tiempo, y luego todo pasa de golpe: el efecto ketchup, como cuando uno apreta la botella sin que salga nada, para después acabar anegando el plato.

Hace dos años y unos cuantos días que me vine a vivir a Copenhague. Quisiera estar teniendo tiempo para medrar en un poco de trascendentalidad percibida como iría tocando. Pero tampoco ha habido tantos puntos de no derivabilidad como para poder uno ponerse trascendental.

De todos modos, el otro día me encontré  a Frenazø por la calle, cerca de casa. Seguía teniendo el cubreasientos de plástico color naranja con nosequé escrito en holandés que me dio Magdalena, y el cable roto del cambio de marchas enrollado alrededor del manillar. La rueda de atrás estaba trabada, pero pude llevarlo a peso hasta casa.  Fue una pequeña alegría.

Justamente cuando yo celebraba mi segundo aniversario en Copenhague, celebraba Bruni sus veinticortos, así que vino con Jordi ( mi estimado Jordijevi, al que algunos conoceréis) a pasar unos días por aquí, comiendo pan negro y gastando suelas. Aquí los vemos saliendo del tren de la bruja en el parque de atracciones. Acabaron eslomaos.




Y precisamente el día de su cumpleaños, descubrimos una fiesta en el centro, cerca de una de las tres (tres!) sedes de la Cienciología, que otra religión secularizada celebraba sus cincuenta años.

 
Feliz tupperware a todos. Y por favor, seguid pronunciándolo "tuperbare".

sábado, 21 de abril de 2012

cagontó

Hace bastante que no actualizo, y es que apenas me suceden cosas. Viajé mucho en febrero y ahora por fortuna llevo dos meses sin salir de Copenhague, y sin viajar de ninguna otra forma porque llevo desde octubre sin tocar una novela, como no sea para dar gracias por un regalo, asegurarme de que esté dedicada, y dejarla cuidadosamente a un lado. Me estoy obligando, algo draconianamente, a una dieta estricta de ensayo y literatura técnica. Así explicado queda fino, pero me aburro soberanamente, porque en estas cosas en las que ando metido, el ensayo es muy ensayo-ensayo y la literatura técnica, muy técnica. 



Leyendo unos artículos, me he encontrado con que un tipo decía que el adverbio literalmente (bueno, literally) era un indicador de sentidos metafóricos.  Eso me ha hecho pensar en que en internet se da muy a menudo un prescriptivismo un poco cazurro, que aunque a veces trata de luchar contra la mala ortografía internauta como el fenónomeno youre o nuestro hoygan tan nostrat, a veces arremete, como un ariete orientado al azar, contra el sentido adjudicado a una palabra.

Lo peor, no obstante, es reconocerme retroactivamente en este empeño censor. Una de las mejores lecturas del año pasado fue sin duda El Quadern Gris, pero Josep Pla hace una cosa que se me hace un tanto cansina, que es usar literalment como intensificador de usos figurados. No tanto porque eso me dé coraje en sí, sino más bien porque me imagino al mismísimo Pla chasqueando los dientes en desagrado cuando alguien usara alguna palabra grande de forma vaga. Me parece que este señor está dando mal ejemplo en su forma manicuadrada de hacerse el listo.

De las primeras  diecieséis apariciones de literalment del Quadern Gris que he encontrado en esta versión digital (el texto original tiene cuarenta), he marcado en rojo siete que me han parecido intensificadores de usos figurados a primera vista, la mitad, a ojo de buen cubero:
  1. la crema literalment exquisida
  2. En aquest país, un home reconegut com a pintoresc per la majoria pot fer, literalment, el que li dóna la gana.
  3. Només un dia la setmana es posa literalment l’abric: els diumenges.
  4. El que és literalment inconcebible és ésser pobre i independent.
  5. A certes hores del dia, a l’hora baixa, per exemple, el perfum de les acàcies, que ara comencen de florir, del carrer del Sol, és d’una dolçor literalment embriagant, una mica massa ensucrada potser, una olor de cromo, excessivament covada, llepissosa, trista.
  6. literatura que, essent, malgrat tot, en certs moments graciosa, demostra que parlant Rusiñol ha de tenir un interès literalment fascinador. La digestió d’aquest compost, predominantment calcari, ha d’ésser molt laboriosa, literalment atlètica.
  7. També es podria resistir si hom tingués el cor literalment ressec.
  8. Així, jo em vaig trobar, adolescent al Canadell, literalment saturat de «Rapsòdia» i de «Clar de lluna».
  9. Tu tens una calba impressionant, inoblidable. De tant en tant, t’hi hauries de fer pintar una figura o un paisatge o simplement fer-t’hi donar unes pinzellades de color. ¿Comprens el que vull dir? Imagina’t l’efecte que faries el dia que hi portessis pintada la Gioconda… Tot el món, literalment tot el món, en parlaria.
  10. El públic del carrer no és pas tan agradable: hi ha tres senyores vestides de vermell, una monja exclaustrada, una senyora vestida literalment de cacatua…
  11. És un home gras, imponent, apoplèctic, l’ull negre, enorme, molt sortit, d’una mirada que regalima, literalment, malenconia.
  12. És simplement el fet de trobar-me davant d’uns senyors que han formulat una pregunta davant de la qual hom no sap, literalment, què contestar.
  13. Sense que es pugui dir que el senyor Carbonell sigui un home esguerrat, sinó que gaudeix d’una salut magnífica, disposa d’una nou del coll que val literalment un imperi.
  14. La gent té una agror crispada, una susceptibilitat malaltissa. És literalment depriment veure fins a quin punt han arribat a convertir aquest món en la quinta essència del que és desagradable.
  15. Quim s’ha trobat enmig, literalment enmig, d’un fet impressionant
  16. Haver arribat en una situació en què, per saturació ambiental, la gent llegeix les notícies dels atemptats personals com qui passa la vista sobre una gasetilla teatral, fa rodar, literalment, el cap.
Hablar de la literalidad de un adverbio es espinoso, y casi no queda más remedio que interpretarla a través de aquello que está modificando (en este caso, intensificando), como ponerse un abrigo o tener el corazón reseco. Pero claro, la postulación de que existe la metáfora implica necesariamente que estamos asumiendo que existe el significado literal. Y eso viene a querer decir que creemos en la existencia de una realidad, sea cognitiva o externa, en la que o desde la que se proyecta el sentido de las palabras.

Pero ojo, esta perogrullada de que usamos metáforas a causa de que creemos que la realidad existe tiene su interés. Es interesante porque, vista desde esta cómoda distancia (unos mil setecientos kilómetros y un contrato hasta finales del 2013) la España contemporánea (i.e. de los últimos cinco meses) me parece pura alegoría, un chiste de Ibáñez sobre el Eterno Retorno. Pero también entiendo que este tipo de observaciones me hacen a mí parecer un gilipollas autocomplaciente cuando mis conciudadanos se van a casa calientes después de una huelga general.

Justamente el hecho de que yo resulte un gilipollas al pensar esto demuestra la existencia de una España literal, desempleada y cabreada, rasgo acaso sintomático o acaso inherente pero en cualquier caso indicador de la existencia de esa realidad, que esta indolencia por mi parte pone de manifiesto. Vamos, que sólo resulta humorístico en lo abstracto lo que es triste en lo concreto.

Pensemos sin más en este par de deliciosas desgracias borbónicas como son Lo de Froilán y lo del JuanCa, acontecidas tan cerca del día de la República. Al menos todo esto está siriviendo para que haya un revival de Berlanga. Lo primero que viene a la mente es La escopeta nacional, pero no puedo dejar de pensar en La Piporra, la marica costurera de La Vaquilla chillando "Viva la República!".

 

Pero en todas partes cuecen habas. En Dinamarca, después de un par de legistaturas del bloque conservador, ahora hay un gobierno de coalición progresista. Y el DF, el partido de derechona populista, que se traduce a sí mismo como el Partido Popular Danés, hace una campaña chulísima en su programa antieuropeísta. Por lo general su publicidad tiene una estética de prospecto de propaganda no ya política, sino del ALDI, pero aquí se han lucido con este cartel de estilo tan nostálgico, sacado de la época de las grandes propagandas y las metáforas sencillas para los problemas simplificados a través de la polarización. La EU es el nuevo contubernio judeomasón.



Aunque está mal pensar que todos los carteles tienen que contener algún mensaje de odio o de exclusión. No todo admite un análisis historicomaterialista de marxista majadero. Hace un par de semanas me puse en el despacho un cartel que compré en Múnich. Está lleno de cosas buenas: animales y alfabeto.



Ese pulpo reposando lánguidamente sobre su T me gusta muchísimo. Y la morsa? Qué puedo yo decir de la morsa? No sé yo si hay mucho conflicto de clases en la forma en la que el búho se posa en la U.

También es importante reseñar lo que se va comiendo. Fabio trajo pescado seco de Islandia, que, como suele pasar, sabía mejor que olía. Bajo estas líneas, una simulación del engaño de Prometeo hecha con pieles de pollo.


Una de las peores cosas de vivir aquí son las verduras, por poco variadas y por chungas. Pero ahora es la época del guisante fresco, y estoy loco de contento.



Pero más que los guisantes me pone contento mi bici nueva. La anterior que me habían dejadoprestado murió en acto de servicio y con lo que tenía ahorrado en un calcetín, he comprado esta preciosidad. A la que de por cierto le falta un nombre.







lunes, 1 de agosto de 2011

Hace unos meses descubrí que en la sección de estadísticas de blogger te dice las palabras de búsqueda que han llevado a la gente a tu blog. He ido coleccionando las que me parecían más graciosas hasta tener una lista de veinte. Hela aqui, todas las entradas están reproducidas verbatim:

  1. carta a los vecinos que dejan basuras en el rellano
  2. cognac napoleon adornado en cañon de madera
  3. cuantos comics de expediente x existen
  4. moria tattoo
  5. piropo a un cisne
  6. agradezco vuestra fineza
  7. me han dilatado las pupilas en el oftalmologo
  8. mi compañera de despacho
  9. que era antes en la otra era
  10. simulacro de insencio la casita dela abuela
  11. lucas vive en el piso 5 y baja a la panaderia al subir marca el 2 y sube 3! porq sube 3?
  12. follando la menol morenita
  13. mancharme de heces
  14. como funciona el tema de maletas en cimber sterling
  15. etiqueta de cerveza con cañones
  16. cómo comprometerse
  17. los vecinos de mis abuelos les insultan
  18. obra de teatro si señor
  19. conejo en bici
  20. pintar un armario
(El conejo ha salido de http://www.neeshahudson.blogspot.com/)

viernes, 29 de julio de 2011

No he hablado mucho del piso nuevo, y es que tampoco he dispuesto de mucho tiempo. El piso está bien, estamos muy contentos. Que con quién vivo? Con esta señorita que instala lavadoras sin ni siquiera tener que cambiarse la blusa de seda. Se llama Verónica y es de Málaga. Nos conocimos en un bar, por accidente, nos vimos tres o cuatro veces y dijimos que era buena idea irnos a vivir juntos. De momento no parece que hayamos cambiado de opinión. Me deja tuppers de paella en la nevera y tolera mis chistes.



El piso tiene cosas de las que tienen los pisos. Una nevera, un balcón, una puerta, etcétera. También tiene tres encantadoras ventanas abuhardilladas en la cocina, en el baño y en mi habitación. La de mi habitación se cascó a causa del granizo de hace unas tres semanas y se ha ido rajando progresivamente hasta tener que sujetarla con cinta americana y bolsas de super (del Netto, que es el supermercado con la mejor identidad de marca de todo el país). He avisado a la comunidad pero sólo han venido a medir el vidrio, no a cambiarmelo. Por fortuna, no gotea, y mira que ha estado lloviendo últimamente.



Pero a veces hace sol. El otro día volvía en metro de la uni y me encontré con que el techo piramidal de vidrio me llenaba el Quadern Gris de colores.

Como ya comenté, Frenazø desapareció. Estuve unos días sin bicicleta, pero el padre de un amigo rehabilita bicis abandonadas y me han dadoprestado esta bici tan sobria, tan de señor. Tiene todas sus marchas, los frenos van bien y el asiento es incómodo. Todavía estoy en proceso de acostumbrarme a una bici con el cuadro alto, y es que, chiquitín que es uno, me cuesta Dios y ayuda pasar la pierna por el lado para subir. Tengo que aprender a hacer esa cosa de subir los dos pies a un pedal y luego lanzar la pierna.

Lo importante es que sigue sin nombre, así que podéis hacer llegar vuestra sugerencias.

viernes, 15 de julio de 2011

"Ø" quiere decir isla

Bornholm es la isla más oriental de Dinamarca. De hecho está pasado el estrecho, y ha ido cambiando de manos entre Suecia y Dinamarca a lo largo de la historia (con algún arrebato independentista). Hablan una cosa que viene a ser como un danés con acento sueco.

En el tiempo que llevo aquí, no he visto nada que estuviera fuera de Selandia, la isla donde vivo; así que cuando se presentó la oportunidad de ir a Bornholm a pasar el fin de semana no me lo pensé dos veces.

Nada más bajar del ferry, vi una boda coreada por bomberos.

El terreno es muy distinto al del resto del país. En Riget, el doctor sueco que odiaba a los daneses decía que Dinamarca era un trozo de mierda calcárea, y la contrastaba con el granito que da cuerpo a Suecia, y de paso también a Bornholm. Eso quiere decir que el terreno es mucho más irregular, hay acantilados y, para mi sorpresa, pinos.

También hay culos de oveja.


Cruzamos la isla en bici, haciendo paradas en bosques, unas instalaciones de telecomunicaciones que creo que son de la OTAN, un valle conocido como Valle del Eco y mucho marco incomparable. Todo muy bonito, pero yo no vuelvo a hacer una etapa del tour sin preaviso. Qué dolor de riñones.


En Svaneke, uno de los altos en el camino, tienen una tradición conocida como Hønseskidning o cagada de pollo, donde se echa a andar un pollo sobre una retícula numerada como la de un bingo y se hacen apuestas sobre dónde va a cagar el animal. Me quedé sin verlo.


El segundo día fuimos a las ruinas de un castillo que se llama Hammershus, que es todo un símbolo nacional.


Me he quedado sin probar los arenques ahumados típicos de la isla. He perdido autobuses, me ha picado una garrapata, me he hinchado a comer de brasa y he aprendido una cosa importantísima: no se bosteza en ningún sitio como en el campo.

viernes, 1 de julio de 2011

"no hay que pedir perdón por ser pobre" - mamá

He vuelto de una visita relámpago a Sabadell. El Vallés está más raro que de costumbre. Paseando con Xavi nos encontramos con un agente comercial de Sylvanian Families que nos invitó a probarnos un disfraz de conejo.

De ahí, nos fuimos a presentarle respetos al Monument a l'Agent Comercial que está en una calle peatonal del centro de Sabadell. Hay algo mordaz o acaso insconciente en que el agente comercial no tenga ni manos ni cabeza. Es una denuncia de un escultor estajanovista a la pequeña burguesía catalana de botiguers?

El domingo, merendola en Collserola. Tortilla de patatas, galletas, limonada y una pequeña sorpresa por parte de Miquel y Anna, que habían comprado un paquete de banderas danesas durante su visita para cuando se presentara la oportunidad de emplearlas.

Hacía mucha calor. Encontramos una sombra.

Y un perro muy bonito se bañó en agua asquerosa.


En el avión. En Cimber Sterling no se están de nada. Hay una escena de alguno de los amarraderos bonitos de Copenhague hecha con trozos de moqueta. Cuando vivía en los Estados Unidos la Señorita DeVelvis (sí, sí, ése era su apellido) tenía un mapa de la nación hecha con trozos no ya de moqueta, sino de alfombra peluda. A pared completa. Alaska era muy pilosa y de color verde pizarra.
De vuelta a casa, no estaba Frenazø. Sospecho que me la han robado. Y eso me entristece. Ésta es la última foto que le hice, llevando las plantas en la cesta el día después de la mudanza.

Estés donde estés, Frenazø, siempre te recordaré por lo que has sido para mí: una bici verde oscuro.


sábado, 18 de septiembre de 2010

Agua roja y cielo gris


«Escribo desde el aeropuerto de Bergen, matando el rato en la vuelta a casa. No sé cómo de legítimo es eso de "a casa" teniendo en cuenta que ayer justamente hizo un mes de mi partida de Barcelona. Me imagino que la casa de uno es allá donde se dispone de mantas y un cable de ethernet, siempre y cuando ese allá no sea un hotel y la cama permanezca deshecha.

El curso ha acabado gustándome regular. La única charla que me ha parecido interesante ahora que me siento y hago retrospectiva era la de un tipo que representaba a Temis, una empresa donde hacen extracción de información (como identificación automática de nombres de compuestos químicos para Nature y la sugerencia de "articulos relacionados" de la web de Springer, que funciona de forma muy distinta al sugeridor de "otros usuarios compraron también..." de Amazon.com, por motivos técnicos que os voy a ahorrar). El resto, mucho lirili y poco lerele.

Estos días hemos hecho un poco el turista, hasta tuvimos una vuelta en barquito por la linea de la costa. El barquito es propiedad de un miembro del personal administrativo de la universidad , una señora muy enjuta y muy maja que se llama Tove o algo así (como hay tantos nombres nórdicos que acaban en -e, uno no sabe muy bien a qué atenerse), con su marido al timón. Como no podía ser de otra manera, me dejé la tarjeta de memoria puesta en el ordenador, así que no hay fotos.

El día anterior había una excursión prevista, pero el mal tiempo impidió que sucediera. Aún así, unos cuantos, más provistos de optimismo que de sensatez, nos echamos al monte. Por fortuna, tuvimos un armisticio de dos horas y pudimos subir por un camino asfaltado hasta un pequeño pantano de agua herrumbrosa, dar una vuelta, ver el paisaje y bajar porque apretaba.

Sobre el cartel del hospital psiquiátrico universitario, unos gorriones tela de gordos ("alguien voló sobre el nido del gorrión", me decía a mí mismo, encantado con mis propios chistes):


Mucho verde:

Muchísimo verde

La comida durante estos días ha sido bastante terrible, no acabo de entender cómo el almuerzo en un clima frío puede consistir en bocadillos refrigerados. La cena del curso no fue gran cosa, y eso que teóricamente nos llevaron a un sitio fino al que se subía en funicular. Las vistas, a pesar de la niebla (¡o gracias a ella!), preciosas. El menú, justico. Sospecho que los noruegos carecen del concepto de gastronomía, o que dicha gastronomía se encuentra en un estado primitivo: si quieres que algo esté bueno, échale azúcar. Si es un animal, puedes ahumarlo o secarlo. Luego si quieres le echas azúcar.

Pero estoy siendo injusto: el miércoles cené con Núria (mi directora en la UPF) en una trampa para turistas del puerto y tomamos un pescado muy bueno a un precio enorme y casi abstracto, como las hipotecas. Aparentemente tendremos que volver en mayo así que habrá que darle a Bergen una segunda oportunidad. Nos han regalado un paraguas.

Siempre acabo hablando de cuartos, catalán de mí, pero fijarse: echamos cuentas y, en el restaurante donde cenamos, una botella de Marqués de Cáceres (unos siete eurillos en un Carrefour) cuesta aproximadamente 50€. Tanto Suecia como Noruega tienen impuestos muy severos sobre el alcohol.

Si cuando salía de Copenhague este domingo había dos matrimonios de ancianos daneses jugando juntos a las cartas en el aeropuerto, hoy tengo a mi izquierda a dos parejitas de adolescentes noruegos jugando a las cartas. Los abueletes montaban más escándalo. Por cierto, qué bullicioso es el bar en este aeropuerto. Acaban de retrasarme la vuelta a las nueve, así que llegaré a casa a las once entre pitos y flautas. No tengo muy claro qué haré este fin de semana además de pasar la aspiradora.

La semana que viene es la última semana completamente libre de la que dispongo antes de empezar a currar, así que tendré que dedicarla a resolver cuatro cosillas pendientes; mirar detalles de contrato, abrirme una cuenta en cuanto me llegue el CPR (el número de ciudadano) y ponerle a Frenazø una luz que vaya a pilas.

La bici tiene una luz de dinamo, que tiene mucha gracia porque hace un ruidito que es como el zumbido producido al pasar las yemas de los dedos por un paraguas abierto. Hasta ahí es gracioso (aunque la dinamo consume un poco del impulso del pedaleo) pero es como un tiburón y se muere cuando dejas de pedalear.

En fin, me voy a la librería de la terminal a hojear traducciones al noruego de Dan Brown.»

Al llegar a casa me encontré con una postal que me había enviado Estanis. Es realmente bonita. ¡Y qué buena letra! Nadie diría que eres zurdo.

martes, 17 de agosto de 2010

primer martes de lluvia

Hoy he hecho dos de las cosas importantes que hay que hacer cuando uno llega a un sitio nuevo en general y en particular: comprarme un móvil de prepago y una bicicleta.

La bicicleta es de segunda mano, frena pedaleando hacia atrás (cosa que no me gusta nada porque es un lío) y es de un bonito verde bastante feo. Todavía no le he puesto nombre, estoy entre Luci y Quemasfalto 2000.



He tenido que pagar la bici al contado, lo que se traduce en sacar dinero de un cajero. ¡Y qué bonitos que son los billetes de múltiplos de cien coronas!



Mañana tengo dos visitas a pisos, por la mañana con un señor que me ha dicho en muy mal inglés con acento de oriente medio que nada de fiestas ni nada, y la segunda con una señora danesa que parecía la mar de correcta y de en-su-sitio. Estoy a la espera de que me digan otra cosa de un piso regentado por una investigadora española en bioquímica que alquila su piso pero no está en Copenhague de momento. Por zona me interesa más la de Sasberhan (creo que el señor de oriente medio ha dicho que se llamaba así), pero toda nuestra conversación me ha hecho pensar en la escena del espadachín que hace florituras con el alfanje en una de Indiana Jones, al que Indy acaba por sacudirle un tiro. Y además creo que vive en el piso de abajo. No sé yo.

En ell hostal, he tenido una larga conversación en el pasillo con un matrimonio colombiano. Él había hecho un máster de arquitectura sostenible en la UPC y me ha hablado maravillas de la programación neurolingüísta, que es algo que más que el ánimo, me levanta la ceja, con ese nombre rimbombante. Pero muy majos, oye.

Y, como primera impresión, este sitio no me parece tan caro. Sí, los precios son un 120% de lo que cuestan las cosas en Barcelona, pero la vivienda cuesta más o menos lo mismo.