Mostrando entradas con la etiqueta Louisiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Louisiana. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de agosto de 2011

Ya son grandecitos

Hace tres días se cumplió un año de mi llegada a Dinamarca. Y más que sufrir un acceso tremendo de trascendentalidad percibida, me muero de sueño. Me muero de sueño porque estamos en un curso que hemos organizado y estar en la organización implica madrugar más y saber mágicamente dónde está todo; es como, durante dos semanas, ser padre de veinte niños que hablan inglés como segunda lengua fluidamente pero a los que hay que acompañar a hacer pipi.

Como siempre, el contenido del curso es irregular. Las cosas de semántica formal me provocan una mezcla de fascinación y de "¿y todo esto para qué, eh?". He sobrevivido a una presentación sobre cómo es útil hacer unos árboles con letras griegas en las hojas para entender qué significa el pronombre "él". Explicado por el chino de los Goonies. Aunque claro, en este tipo de eventos todos somos un poco el chino de los Goonies, aunque seamos de otro sitio.

Pero antes de eso vino Sascha unos días. Estando yo en el curro, sólo nos pudimos ver a la hora de cenar, aunque pudimos ir a Louisiana, que es a donde llevo a todo el mundo (o a donde hago que todo el mundo vaya).


Evidentemente ha hecho un tiempo de perros, como corresponde a las visitas.

Había una exposición gigantesca sobre la relación entre urbanismo, arquitectura y vivienda. Era chula, aunque siempre hay cosas que dan rabia (tonillo institucional, citas de Walter Benjamin que podrían ser de cualquier primo segundo pintadas en la pared).

Una hora después de irse Sascha en tren llegaban Toni y Nereida en avión. Era la primera vez que iba al aeropuerto en tren, y al llevarlos a casa me los llevé a Suecia en un descuido. Por fortuna, en lugar de putearse conmigo, les pareció encantador y nos fuimos a dar una vuelta y a comer hamburguesas por Malmö.


Aquí hay unas fotos que Toni y Nereida se estuvieron sacando mientras yo ejercía de anfitrión en la oficina.


De Sascha no tengo fotos porque, en un descuido, se metió en una máquina del tiempo y se fue al siglo XXXII.



Creo que ha sido mi peor ejercicio como anfitrión. Suerte de las visitas que se entretienen solas.

martes, 1 de marzo de 2011

"Los cisnes son muy gordos" - estanis

(Sobre estas líneas, medio letro de leche, cada día, toda la vida. Autor desconocido. Técnica mixta: neón, reloj, plástico rígido. El vaso de leche de neón de la izquierda se llena intermitentemente.)


Hace unas semanas, hablando por email:
H- Pues podrías venirte al concierto.
E- Pues también.

Ni corto ni perezoso, Estanis se compró un billete de avión y vino a Copenhague para asistir a un concierto y pasar frío. El concierto era de Owen Pallett, y estuvo la mar de bien. El frío también estuvo de puta madre. Al ser una visita entre semana, yo estaba en el curro y el pobre tuvo que ir por ahí a pasearse y ver cosas mientras se le atería la cara (pero no el ánimo).

Y sí que vio cosas! Todas las fotos de esta actualización son suyas:


Apenas nos dio tiempo a hacer algo de turismo de interior: una visita a Louisiana y otra, apresurada pero gratificante, a la Galería Nacional.

En Louisiana había una de Picasso que no estaba mal. No había visto la permanente, y tiene cosas que son para mear y no echar gota. Ir a exposiciones de arte contemporáneo es muy parecido a ser socio del Barça, uno dice que va al campo a pasarlo bien, pero no, va a sufrir y a cabrearse. Pero a veces te diviertes.



Y a la que te descuidas, videoarte.

En la Galería Nacional están recolocando las piezas, y justamente está cerrada hasta mayo la sección de máyor interés, que abarca desde la edad de oro danesa hasta el periodo de entreguerras. Supongo que querrán tenerla lista para el verano. Pero pasamos un rato en la sección de los bodegones a granel.


Aquí se nos ve, con los letreros de los cuadros movidos al fondo.

Me parece que me estoy poniendo cebollón.

martes, 14 de diciembre de 2010

Se me vienen los plazos encima. Tengo unos ficheros de Excel que detallan, aunque parezca raro, lo que significa la palabra Canada. Canada puede significar más de una cosa, parezco haber decidido. Y eso es lo que me mantiene ocupado.

La semana pasada tuve mi primera visita, mi amiga Laura a quien tal vez podéis conocer por otro nombre. Resulta que Laura se hizo amiga de una chica danesa que se llama Lise cuando la danesa estaba visitando Barcelona haciendo su tesis sobre el difunto Hort Comunitari de Gràcia. Así que Laura vino a vernos, aunque se quedó en casa de Lise, todo sea dicho, de manera que yo sólo puedo considerarme viceanfitrión. Pero entre su (encantadora) amiga y yo la hemos llevado a sitios.

Aquí están ambas, con un cameo de Frenazø, en el Assistens, el cementerio donde están enterrados Hans Christan Andersen y Søren Kierkegaard. Se percibe algo de desaprobación en esta fotografía. Algo habrías hecho.
En el Assistens hay otros muertos, menos célebres, pero muy reseñables, como este señor que era numismático y parece haberlo sido mucho, tanto que se lo pusieron en la lápida.
Y otro individuo, un académico al que, no contentos con ponerle Prof. delante del nombre al enterrarlo, le asignaron una piedra con glifos rúnicos vikingos, haciendo gala de la adhesión escadinava a la máxima de las tres erres: Reducir, Reutilizar, Reciclar.

Unos amigos de Lise y su novio tuvieron la amabilidad de invitarnos a pasar el sábado tarde haciendo decoraciones navideñas y a cenar con ellos. Nos lo pasamos muy bien.

Y cenamos mejor. ¿No os hace pensar en Durero?

El domingo, después de un desayuno a gusto de todos (con manchego, pan con tomate, pan de centeno y mermelada local) nos fuimos a Louisiana, un museo de arte moderno que está en las afueras, algo más lejos que el parque de los ciervos.

El emplazamiento es precioso, y hasta tienen algún videoarte que no da pena. En una sala se proyectaba una escena en la que un McDonald's se inundaba.

Ahora hay dos exposiciones temporales, una de Anselm Kiefer y la otra de Walton Ford. Aquí vemos a unas personas congregadas alderedor de un marabú con la boca llena de fruta.

Walton Ford hace cuadros inspirados en las ilustraciones de cierto naturalista decimonónico, pero las acompaña de textos en los que un humano ha presenciado algo realizado con el animal representado, o a veces son representaciones simbólicas con voluntad de contenido político. En el cuadro del antílope bajo de estas líneas, se hablaba de un cazador que se sentía culpable por haber malherido a un antílope sin matarlo, de manera que éste tendría una muerte lenta y dolorosa, seguramente a manos (¿manos?) de las hienas.

Casi todo son grandes formatos, la imagen de abajo es un detalle de una manada de lobos blancos cazando un búfalo.
Y por último, Anselm Kiefer, muy recomendable. Allí costaba hacer más fotos destranjis.
Durante estos días hemos hecho, inevitablemente, muchas referencias a Fargo, sobre todo cuando nos subíamos a un coche o caminábamos por la nieve.

Creo que han sido unos días muy buenos para Laura, y desde luego lo han sido para mí. Pero en realidad lo bonito de las visitas de los amigos o de la amistad en definitiva no es tanto hacer cosas excepcionales, sino disfrutar juntos de lo cotidiano. Aquí salimos cenando en un sitio al que tanto Lise como yo vamos bastante, favorecidos por la lente empañada como tan bien nos ha enseñado Sara Montiel.
Mañana y pasado mañana se observa un ritual conocido como Comida de Navidad (Julefrokost, en danés), uno del curro y otro del departamento. Ya haré alguna reseña de esta festividad, porque estas gentes se toman la Navidad realmente en serio.

Mi danés, ya que preguntáis, está en el estadio de lo semiútil. Puedo entender la prensa a grandes tiros pero no me entero de nada cuando me hablan, y lo que sé decir es muy básico. Tiempo al tiempo.