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sábado, 18 de junio de 2022

Ha pasado una serie de cosas

Una de las más importantes es que he encontrado un piso en Londres. 

Tengo la mudanza casi completa, y ya he tenido hasta visita.

Esta es la vista desde mi dormitorio.

Y éstas son las glicinas devoradoras de antenas que se ven desde mi terraza.



Está en un barrio muy apañado, y muy cerca del tren que me va bien para ir al trabajo. 


Hay una escuela con una papelera en forma de pingüino hambriento.

Hay una calle de tiendas trajes de brilli-brilli y tiendas de novias. 

Dos tiendas en la misma calle, que no son franquicias, tienen exactamente el mismo cartel. Eso quiere decir que no es algo ad hoc, que está en un catálogo y que todos podemos tener uno si lo deseamos.


En una estación de tren de Londres me encontré un gavilán (de una especie de las Américas) que se llama Jess, y que saca un cetrero a hacer control de población de palomas. Tiene hasta Instagram.




En Cambridge estuve en una exposición en la biblioteca universitaria sobre cosas de archivo que tenían sobre los samurais. Esto de aquí abajo que parece un tebeo a medias es una especie de juego de la oca. Se juega con un dado, y cada casilla es una escena de la vida (creo) Minamoto no Yoshitsune 


También hubo una retrospectiva de Hockney en otro sitio. A mí él de por sí me da bastante igual, pero hizo unos retratos de guardas de museo que tenían mucha gracia.






También estuve en Dublín, en una conferencia. 


Fue mi primera conferencia en casi tres años. Hacía mucho que no veía los menhires regulares de colgar pósters científicos en persona. 



Era la primera que iba. Hay una escultura de Oscar Wilde. 


Fui a ver libro de Kells, al que no le pude sacar fotos. Pero en el mismo museo hay otras cosas como inscripciones de Ogham  y una biblioteca impresionante en la que está el arpa que se ha usado de patrón para la heráldica y la cerveza nacionales.






Estuve también en la cárcel de Kilmainham, que es un lugar importante en la historia de Irlanda porque muchos líderes de los movimientos de independencia de Irlanda, incluyendo el Alzamiento de Pascua, fueron detenidos (y a veces ejecutados) aquí. 





Hay unos bordados de la Virgen de Grace Gifford Plunkett, que fue viuda de un revolucionario, Joseph Plunkett. Les permitieron casarse horas antes de ejecutarlo a él, pero Grace acabaría pasando tiempo en la cárcel a causa de la guerra civil irlandesa.


También pintó una Virgen en su celda.




No encontré ninguna marmita llena de oro, a pesar de la abundancia de arcos iris. 


viernes, 22 de diciembre de 2017

Dos puntos de fuga



Se cumple un mes de mi llegada a Canadá. Bajo estas lineas, la última foto del aeropuerto deLisboa; una tienda de sardinas enlatadas portuguesas de temática circense.


Mi amigo Daniel, canadiense conocido en Copenhague, me vino a buscar al aeropuerto y me acercó al aparthotel que tenía reservado, lo que viene a ser un lujo cuando uno está emigrando a otro país.

Para agradecerle la molestia, le saqué a cenar a un restaurante finolis, donde tuve ocasión de probar mi primera poutine, plato nacional canadiense, pero en versión precisamente finolis. Estaba buena, teniendo en cuenta que a mi las patatas fritas ni fu ni fa. Las versiones que he probado después eran objetivamente peores.


Más que bonita, Toronto es una ciudad práctica pero no sería justo decir que es fea.




Además, tiene un barrio chino, uno coreano, uno ucraniano, un distrito persa, otro portugués...




El barrio donde me estuve quedando es una zona de casas antiguas cerca del centro. De hecho, estuve en la tercera planta de una casa antigua. La propietaria es una señora estadounidense, encantadora, que se fue a Canadá con su marido durante la ola de disidencia de la guerra de Vietnam.



Una familia de músicos y humanistas, tenían la casa llena de libros, salpicada de artículos curiosos.



Por ejemplo, esta versión pseudo-nórdico-céltica-pagana del tarot donde habían reemplazado al Diablo (XV) con el Astado, aquí en pose medio sexy, medio diskjockey hortera. También había una bolsa de dreidels.



Pero no podía quedarme aquí toda la vida, así con algo de ayuda del agente inmobiliario de Rebeca y Ramon (y es que efectivamente me ha venido muy bien tener contactos por aquí) he encontrado un piso muy bonito, cerca del trabajo y bastante céntrico. Es un noveno y tiene muy buenas vistas.



Mi ventana es cantonera y tiene dos puntos de fuga. La calle de la izquierda es uno de los ejes norte-sur; de noche hay un río de luces rojas que se aleja de la ciudad para volver a los suburbios, y otro de luces blancas que desciende para volver a la ciudad.

Haber encontrado piso significa también que, además de amueblarlo, tengo que conseguir un ajuar completo.


En los últimos años de mudanzas y cambios de país, me he acostumbrado a tener (o mantener) pocas cosas, pero aquí siento el despertar de mi amor al trasto que he sigo capaz de contener durante un cierto tiempo y ahora se rasca los ojos, pidiéndome que consiga mierda absurda. Y de eso Norteamérica tiene a espuertas.


Casi me preocupa más convertir mi casa en un vertedero de mierda absurda que engordar a la medida de este continente. Para ayudarme en ambas tareas está la parrilla de George Foreman, que todavía no he adquirido.





Precisamente con Ramon y Rebeca fui a ver una exposición sobre Guillermo del Toro en un museo gordo de por aquí. Había cosas de sus películas, desde maquetas a utilería.




Unos cuantos bocetos de un libro que sale en El Laberinto del Fauno estaba rellenado con "Texto texto texto texto".


La exposición también tenía parte de la colección de arte de Del Toro. Había cosas muy bonitas, como ilustraciones de Mary Blair (me quedaron fotos birriosas), y algún Moebius.


También había una escultura de tamaño real de H.P. Lovecraft que daba mucho el pego, como si realmente le molestara la presencia de los visitantes.



Mal que me pese, tampoco he podido ver tanto de la ciudad en sí. Empecé a trabajar a la semana de llegar (y de momento sigo contento). Aquí se ve la vista desde el lado sur del edificio de oficinas del cual ocupamos los pisos dieciocho y diecinueve.


Ah, tendría que haber empezado por lo que realmente importa. La mayoría de las ardillas en Toronto son negras, que es un pelaje poco frecuente de la ardilla gris.


Estos días se espera casi un palmo de nieve, aunque no se paran el tiempo suficiente como poderle hacerles buenas fotos de alto contraste.

viernes, 15 de febrero de 2013

La menor intención contra Jaime Gil de Biedma contra el cuerpo de bomberos

Me he ido a vivir al centro. Después de un año y medio compartiendo piso con Verónica tan ricamente, ella se ha ido a vivir con el novio y yo me he buscado algo para mí solo. Es la primera vez que vivo solo, y me hace mucha ilusión a la vez que me da algo de miedo. A quién le dejaré, por ejemplo, el juego de llaves de emergencia por si me quedo fuera sin llaves?

Empaquetando las cosas del piso antiguo, encontré esta maltrecha rueda de pan sueco que se había ido al fondo de la despensa. Estaba revenida y tanto el color como la textura (y seguramente el sabor) recordaban más al cartón de las cajas de la mudanza que al crujiente pan que fue en su día.


Mi piso nuevo no es muy grande, y está en el centro-centro-centro. Es una planta baja un poco elevada, y como delante de la ventana del dormitorio tengo un parquímetro, veo las frentes de la gente al pagar. El alféizar es muy ancho y puedes sentarte a leer y ver la frente de la gente.


El piso venía amueblado. Eso es una ventaja a medias, porque venía con algunos muebles blancos tirando a prácticos, unas sillas blancas feíllas imposibles de apilar ... y plantas de plástico que tuve que esconder nada más llegar. Eran muy feas. Las saco aquí en una foto un poco Cuarto Milenio para que no se vean demasiado.



También había tres cuadros abstractos defectivos, en tonos ocres, que me niego a mostrar. Los quité y puse unas cuantas cosas en la pared, incluyendo a la ya conocida ardilla LaFamilia (si, como LaToya) y cositas que algunos lectores de este blog reconocerán como enviadas por ellos.



El cuadro ovalado es un paisaje en punto de cruz que compré impulsivamente en un rastro. A su izquierda hay una xilografía muy bonita que representa una lintera de aceite y que compré en Suecia este fin de semana.

"Ve a Malmö y te compras más pan sueco, que en Dinamarca no venden". Hay cosas que son de mejor comprar en Suecia, pero no todo. En Suecia hay monopolio estatal del alcohol, de manera que uno compra el vino en unas tiendas que vienen a ser estancos para dipsómanos. Es todo caro pero hay vino de Motörhead.


Mira que está cerca Malmö, pero no voy nunca. Me hice invitar a cenar por unos amigos y aproveché para hacer recados antes de la cena. Suecia tiene un relieve mucho más montañoso que Dinamarca, y hay muchos sitios donde, cuando nieva, nieva de cagarse. Esto ha favorecido la robustez de sus bicicletas (un modelo un poco modernizado de la bici militar sueca se vende hoy en día bajo la marca Kronan, que son cojonudas pero tienen el cuadro tan alto que no consigo encararme a una) y el diseño pragmático de sus vagonetas militares, con esa pala ahí tan bien puesta, tan resignadamente consciente de que un soldado sueco va dar más paleadas de nieve que tiros en su carrera militar.


Un tipo finés inauguraba una exposición de cosas bastante chungas (en el Norte sigue pegando fuerte una especie de expresionismo abstracto de colorines, supongo que porque cuelga bien encima de los sofás) en una galería de Malmö. Lo que sí que me gustó fue esa escultura hecha a partir de la médula de un tronco. Erguida habría medido unos dos metros y medio.


Muchas marcas cambian de nombre por pais. En Suecia el Fairy se llama Yes, que me parece muy absoluto, muy convincente.


Y al volver de Suecia, me quedé siempre con ganas de más porque Suecia me gusta mucho, de manera que al día siguiente me fui al IKEA. Pero IKEA está lleno de cosas raras. No entiendo cómo estos corazones abrazadores dignos de una caseta de tiro se siguen produciendo.


Un molde de horno de la exposición dice "Yo vivo aquí", para que no trates de comprarlo.


Y el fantasma de una sartén atravesaba la mesa.


Todo era un poco misterioso. Casi al salir, en la sección de las velitas, un cartel decía "Qué significan los símbolos?"

Ése es un tema al que le prestamos mucha atención en La Menor Intención. Para muestra unas escrituras murales en mi nueva calle. En la de abajo pone "SATAN" en una caligrafía caprichosa.


Y si los símbolos de esta suerte nos interesan, qué decir de los portentos, de las señales del Destino? A mí me habría gustado ser un augur romano y predecir el futuro según comían o dejaban de comer los pollos sagrados.


http://ekstrabladet.dk/112/article1920872.ece

Esta imagen tan espectacular muestra la fachada del edificio del que me fui hace una semana. La foto y la noticia son de hoy mismo, y es que parece que ha habido un conato de incendio. Traduzco la noticia atropelladamente:

"Se declaró un incendio en un sótano de Copenhague, de manera que la policía y los bomberos tuvieron que evacuar dos edificios. El fuego empezó en el sótano de Saxogade 43 (N del T, mi casa hasta hace una semana) pero el incendio se propagó a través del sistema de ventilación del edificio, generando una masiva humareda,


Saxogade fue cerrada al tráfico y la policía condujo un autobús al lugar del incidente para que los vecinos evacuados tuvieran donde sentarse y estar resguardados mientras el cuerpo de bomberos controlaba el fuego y el humo.

Los técnicos de incendios de la policía van a investigar la causa del incendio en el sótano."

La noticia es de hace tres horas. Mañana íbamos con Verónica a limpiar el piso antiguo. Rediós, para esto me pido yo un día libre del curro? Y al final, entre pitos y flautas, no compré pan en Suecia.