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viernes, 29 de julio de 2011

No he hablado mucho del piso nuevo, y es que tampoco he dispuesto de mucho tiempo. El piso está bien, estamos muy contentos. Que con quién vivo? Con esta señorita que instala lavadoras sin ni siquiera tener que cambiarse la blusa de seda. Se llama Verónica y es de Málaga. Nos conocimos en un bar, por accidente, nos vimos tres o cuatro veces y dijimos que era buena idea irnos a vivir juntos. De momento no parece que hayamos cambiado de opinión. Me deja tuppers de paella en la nevera y tolera mis chistes.



El piso tiene cosas de las que tienen los pisos. Una nevera, un balcón, una puerta, etcétera. También tiene tres encantadoras ventanas abuhardilladas en la cocina, en el baño y en mi habitación. La de mi habitación se cascó a causa del granizo de hace unas tres semanas y se ha ido rajando progresivamente hasta tener que sujetarla con cinta americana y bolsas de super (del Netto, que es el supermercado con la mejor identidad de marca de todo el país). He avisado a la comunidad pero sólo han venido a medir el vidrio, no a cambiarmelo. Por fortuna, no gotea, y mira que ha estado lloviendo últimamente.



Pero a veces hace sol. El otro día volvía en metro de la uni y me encontré con que el techo piramidal de vidrio me llenaba el Quadern Gris de colores.

Como ya comenté, Frenazø desapareció. Estuve unos días sin bicicleta, pero el padre de un amigo rehabilita bicis abandonadas y me han dadoprestado esta bici tan sobria, tan de señor. Tiene todas sus marchas, los frenos van bien y el asiento es incómodo. Todavía estoy en proceso de acostumbrarme a una bici con el cuadro alto, y es que, chiquitín que es uno, me cuesta Dios y ayuda pasar la pierna por el lado para subir. Tengo que aprender a hacer esa cosa de subir los dos pies a un pedal y luego lanzar la pierna.

Lo importante es que sigue sin nombre, así que podéis hacer llegar vuestra sugerencias.

sábado, 28 de mayo de 2011

- No he traido vino porque Ulrike está embarazada y tú sólo bebes cerveza. Hay postre?
- Galletas sólo. Y algo de chocolate.
- Pues déjame las llaves que ahora voy a por postre antes de que cierren el súper.

Ir a un supermercado que no conoces es siempre un lío, aunque estés familiarizado con la cadena. Y más si vas a por postre, o al menos en mi caso, porque los dulces me dan pereza. Te paseas por la sección de bollería hasta que finalmente comprendes la gran verdad: la pastelería en los súpers es cutre, lo suyo es llevar helado y no un plum cake.

Encuentras, no sin cierta dificultad, la sección de congelados. Rebuscas entre diferentes frutas del bosque y cajas de plástico dorado que contienen demasiados sabores a la vez. A la derecha de todo de la nevera vertical de los helados, distingues unas cajas negras. Parpadeas, se te escapa una risilla y te llevas una.




Ayer descubrí que existe una marca de helado que se llama Valhalla. Cada uno de los sabores está dedicado a un dios nórdico. Sólo tenían vainilla, que está dedicada a Freja, y fresa, que está dedicada a Balder. Será Odín el chocolate? Seguro que Thor sabe a rayos.