jueves, 31 de mayo de 2012

Pulgar I: las ciudades y los muertos

Cuando pasan muchas cosas de golpe durante varios días, todo se junta en la memoria como si intentarámos pasar la esquina de una revista pensando que hay una animación definida y sólo viéramos fogonazos de anuncios y articulos inconexos que se nos deslizan por la yema del pulgar.


Pero alguna de las cosas de que han pasado en los últimos diez días son más fáciles de recordar que otras, porque incluso las páginas de la memoria vienen numeradas. El otro día cumplí los treinta, y como no tenía tiempo ni ganas de barrer como para organizar una fiesta en casa, fuimos a tomar a algo a algún sitio con césped. Cumplir años tan cerca del fin de curso (y de Eurovisión) suele dificultarme organizar nada, pero parecía que los treinta eran imperativos de celebrar.

Un poco por chiste, y bastante porque el sitio es bonito, nos reunimos en uno de los mayores cementerios de por aquí, que tiene secciones musulmana, católica, e incluso para los muertos ingleses o alemanes (separados) de la GMII. Justamente en la sección alemana pasamos la tarde. En cada lápida hay dos nombres. Si es un hombre, se lista su oficio (generalmente, su posición en el ejército). Si es una mujer, su nombre a secas.


Curiosamente, no todo son soldados. Hay, en la subsección donde estábamos, casi la misma cantidad (unos cuatro mil) de soldados y de refugiados, que acabaron enterrados juntos, en un gesto de amable indiferencia voluntaria.




Mi modesta contribución al evento fue una caja de vino (seducido en buena medida por la marca y la buena relación cantidad/precio). De hecho cuando un varón cumple los treinta y está soltero en Dinamarca se le llama pebersvend, algo así como mozo de pimienta, que viene de los comerciantes itinerantes de la época hanseática. Hay un cuento de Andersen que se llama El gorro de dormir del corredor de pimienta en español. 

Lo normal es que, en estas circunstancias, a alguien le regalen un molinillo de pimienta (que no recibí, por cierto). Pero he encontrado variantes de este tipo de rito de paso que unifican, de una forma muy danesa en el peor de los sentidos, el cine Dogma más cabrón y los videos de Jackass más idiotas.


Aunque si yo sólo proporcionaba el vino y la excusa, unos cuantos se lucieron en su contribución. Marek, que sabe mucho de ciencia, hizo un pastel que estaba hecho de nueces y calorías en estado puro obtenidas en el CERN. Mis colegas del departamento (Sigrid, Magdalena y Anders) hicieron dos tartas de nata y grosellas con una vela intelectual como la de Susanna en su día. 



Pues eso, que muy bien.
Y con estas cosas se nos va pasando el tiempo.




jueves, 10 de mayo de 2012

La mort i la primavera



"A l'atra banda del riu vaig deixar la pudor de la fulla menjada d'eruga i vaig trobar l'olor de les glicines i la pudor dels fems. La mort i la primavera. I vaig caure estirat a terra amb el cor buit de sang i les mans gelades."
 
Parece una antítesis lo que da título a esta novela. Cómo va a ser la primavera adecuada para significar la muerte? Pues lo es. La primera trae el primer calor, que trae el deshielo, y el deshielo es un apacible cambio de estado hacia algo menos,  el livor mortis del paisaje.



Es decir, una muerte pequeña y continua. Sigue haciendo frío pero aún así, todo se pudre antes. En primavera también se hace la gran limpieza general de las casas, y es cuando la gente tira los trastos que llevaban por allí desde noviembre, golpea las alfombras, compra cosas para quitar la cal de los grifos. Este reno murió poco después de Navidad en casa de algunos de mis vecinos y no supieron qué hacer con el cadáver hasta que se había terminado el deshielo.


Aprovechando la festividad del uno de mayo, estuve en este ritual primaveral reemplazado por un día de reivindicación reemplazado por una reunión alcóholica de estudiantes de secundaria (con patrocinio de los partidos políticos de izquierda) que es la celebración del día del trabajo en Copenhague, en un parque. Además de stands de partidos y de sindicatos, de paraditas de comida y vendedores de globos, había una parada de la agrupación de amigos de Corea del Norte en Dinamarca. No me atreví a hacer fotos de la gente, pero tenían una pinta importante de majaderos. Pero majaderos de pro, no como los humanistas apolillados de la conferencia de esperanto que hicieron en mi facultad el verano pasado.



Siguiendo con las manifestaciones primaverales de la muerte (y Corea del Norte un día de mayo es una buen ejemplo), estuve en los museos de cosas que dependen del Ministerio de Defensa. Primero el museo del ejército de tierra, que tiene una impresionante colección de cañones.


Y después el museo de la marina, con trozos de barcos con teclados de colores y más cañones.


Alguien había pegaba carteles en la calle para informarnos de que había perdido un perrito que se llamaba Chuck. Pero la foto estaba hecha desde un ángulo tan desafortunado que el pobre Chuck parece más bien un trofeo de caza y no un perrito vivo, tal vez perdido, a quien alguien pueda echar de menos. De nuevo, la muerte colándose en nuestros asuntos, como cuando nos sacan una foto con flash y salimos pálidos y con los ojos cerrados.


Pensando en trofeos de caza, y siguiendo los pasos de la muerte, su representación accidental o consciente y su presencia secular, fui al museo de zoología a ver una exposición temporal sobre arañas. Este ornitorrinco posado sobre un yin-yang verde y azul, parece que acabe de llegarnos de una peli de ciencia ficción de los sesenta en una cápsula de teleportación.


También me hace pensar en esos juegos de parchís que tienen los dados metidos en una esfera con un muelle, que permite tirar los dados encerrados dentro de ella sin perderlos.

En el museo hay otros juegos de mesa, como este complejo juego de estrategia al que unos niños estaban jugando. Me parece que, a pesar de las dos medias quijadas que su contrincante había colocado, la niña ganadora pudo poner su trozo de mandíbula detrás del cuerno. No sé si es muy fácil entender los movimientos de este juego, pero tampoco he entendido nunca por qué el backgammon está hecho a base de triángulos. Ni como se da jaque mate a algo que ya está muerto.


Procedí hasta la salida, pero en la sala donde están algunos de los restos paleontolǵicos, me puse algo nostálgico al ver este gliptodonte. De niño tenía un libro (creo que puede estar en casa de mi tía Montse) de poemas sobre animales. Claro que cuando yo tenía diez años el libro era de poesías, no de poemas. Recuerdo que había una sobre una tortuga, una sobre un yacaré ("ojos con luz de quinqué", rimaba consonante) , una sobre una pantera y otra sobre un gliptodonte.



El poema (ahora ya poema porque lo recuerdo como adulto) hablaba sobre la tristeza y la soledad del esqueleto de un gliptodonte en un museo. Decía algo así como:

"[...]
El gliptodonte, sí
el gliptodonte del museo de historia natural
necesita que vayas a verle los domingos
con tu amigo, tu hermano y tu papá
[...] "

No fui con ningún miembro de mi familia, pero sí con unas cuantas amistades. Estuvimos mirando cómo nos habría sentado ser un caballo muerto. Yo creo que me va bastante bien con la camisa (que me ha encogido bastante, ahora que me fijo).
 


sábado, 21 de abril de 2012

cagontó

Hace bastante que no actualizo, y es que apenas me suceden cosas. Viajé mucho en febrero y ahora por fortuna llevo dos meses sin salir de Copenhague, y sin viajar de ninguna otra forma porque llevo desde octubre sin tocar una novela, como no sea para dar gracias por un regalo, asegurarme de que esté dedicada, y dejarla cuidadosamente a un lado. Me estoy obligando, algo draconianamente, a una dieta estricta de ensayo y literatura técnica. Así explicado queda fino, pero me aburro soberanamente, porque en estas cosas en las que ando metido, el ensayo es muy ensayo-ensayo y la literatura técnica, muy técnica. 



Leyendo unos artículos, me he encontrado con que un tipo decía que el adverbio literalmente (bueno, literally) era un indicador de sentidos metafóricos.  Eso me ha hecho pensar en que en internet se da muy a menudo un prescriptivismo un poco cazurro, que aunque a veces trata de luchar contra la mala ortografía internauta como el fenónomeno youre o nuestro hoygan tan nostrat, a veces arremete, como un ariete orientado al azar, contra el sentido adjudicado a una palabra.

Lo peor, no obstante, es reconocerme retroactivamente en este empeño censor. Una de las mejores lecturas del año pasado fue sin duda El Quadern Gris, pero Josep Pla hace una cosa que se me hace un tanto cansina, que es usar literalment como intensificador de usos figurados. No tanto porque eso me dé coraje en sí, sino más bien porque me imagino al mismísimo Pla chasqueando los dientes en desagrado cuando alguien usara alguna palabra grande de forma vaga. Me parece que este señor está dando mal ejemplo en su forma manicuadrada de hacerse el listo.

De las primeras  diecieséis apariciones de literalment del Quadern Gris que he encontrado en esta versión digital (el texto original tiene cuarenta), he marcado en rojo siete que me han parecido intensificadores de usos figurados a primera vista, la mitad, a ojo de buen cubero:
  1. la crema literalment exquisida
  2. En aquest país, un home reconegut com a pintoresc per la majoria pot fer, literalment, el que li dóna la gana.
  3. Només un dia la setmana es posa literalment l’abric: els diumenges.
  4. El que és literalment inconcebible és ésser pobre i independent.
  5. A certes hores del dia, a l’hora baixa, per exemple, el perfum de les acàcies, que ara comencen de florir, del carrer del Sol, és d’una dolçor literalment embriagant, una mica massa ensucrada potser, una olor de cromo, excessivament covada, llepissosa, trista.
  6. literatura que, essent, malgrat tot, en certs moments graciosa, demostra que parlant Rusiñol ha de tenir un interès literalment fascinador. La digestió d’aquest compost, predominantment calcari, ha d’ésser molt laboriosa, literalment atlètica.
  7. També es podria resistir si hom tingués el cor literalment ressec.
  8. Així, jo em vaig trobar, adolescent al Canadell, literalment saturat de «Rapsòdia» i de «Clar de lluna».
  9. Tu tens una calba impressionant, inoblidable. De tant en tant, t’hi hauries de fer pintar una figura o un paisatge o simplement fer-t’hi donar unes pinzellades de color. ¿Comprens el que vull dir? Imagina’t l’efecte que faries el dia que hi portessis pintada la Gioconda… Tot el món, literalment tot el món, en parlaria.
  10. El públic del carrer no és pas tan agradable: hi ha tres senyores vestides de vermell, una monja exclaustrada, una senyora vestida literalment de cacatua…
  11. És un home gras, imponent, apoplèctic, l’ull negre, enorme, molt sortit, d’una mirada que regalima, literalment, malenconia.
  12. És simplement el fet de trobar-me davant d’uns senyors que han formulat una pregunta davant de la qual hom no sap, literalment, què contestar.
  13. Sense que es pugui dir que el senyor Carbonell sigui un home esguerrat, sinó que gaudeix d’una salut magnífica, disposa d’una nou del coll que val literalment un imperi.
  14. La gent té una agror crispada, una susceptibilitat malaltissa. És literalment depriment veure fins a quin punt han arribat a convertir aquest món en la quinta essència del que és desagradable.
  15. Quim s’ha trobat enmig, literalment enmig, d’un fet impressionant
  16. Haver arribat en una situació en què, per saturació ambiental, la gent llegeix les notícies dels atemptats personals com qui passa la vista sobre una gasetilla teatral, fa rodar, literalment, el cap.
Hablar de la literalidad de un adverbio es espinoso, y casi no queda más remedio que interpretarla a través de aquello que está modificando (en este caso, intensificando), como ponerse un abrigo o tener el corazón reseco. Pero claro, la postulación de que existe la metáfora implica necesariamente que estamos asumiendo que existe el significado literal. Y eso viene a querer decir que creemos en la existencia de una realidad, sea cognitiva o externa, en la que o desde la que se proyecta el sentido de las palabras.

Pero ojo, esta perogrullada de que usamos metáforas a causa de que creemos que la realidad existe tiene su interés. Es interesante porque, vista desde esta cómoda distancia (unos mil setecientos kilómetros y un contrato hasta finales del 2013) la España contemporánea (i.e. de los últimos cinco meses) me parece pura alegoría, un chiste de Ibáñez sobre el Eterno Retorno. Pero también entiendo que este tipo de observaciones me hacen a mí parecer un gilipollas autocomplaciente cuando mis conciudadanos se van a casa calientes después de una huelga general.

Justamente el hecho de que yo resulte un gilipollas al pensar esto demuestra la existencia de una España literal, desempleada y cabreada, rasgo acaso sintomático o acaso inherente pero en cualquier caso indicador de la existencia de esa realidad, que esta indolencia por mi parte pone de manifiesto. Vamos, que sólo resulta humorístico en lo abstracto lo que es triste en lo concreto.

Pensemos sin más en este par de deliciosas desgracias borbónicas como son Lo de Froilán y lo del JuanCa, acontecidas tan cerca del día de la República. Al menos todo esto está siriviendo para que haya un revival de Berlanga. Lo primero que viene a la mente es La escopeta nacional, pero no puedo dejar de pensar en La Piporra, la marica costurera de La Vaquilla chillando "Viva la República!".

 

Pero en todas partes cuecen habas. En Dinamarca, después de un par de legistaturas del bloque conservador, ahora hay un gobierno de coalición progresista. Y el DF, el partido de derechona populista, que se traduce a sí mismo como el Partido Popular Danés, hace una campaña chulísima en su programa antieuropeísta. Por lo general su publicidad tiene una estética de prospecto de propaganda no ya política, sino del ALDI, pero aquí se han lucido con este cartel de estilo tan nostálgico, sacado de la época de las grandes propagandas y las metáforas sencillas para los problemas simplificados a través de la polarización. La EU es el nuevo contubernio judeomasón.



Aunque está mal pensar que todos los carteles tienen que contener algún mensaje de odio o de exclusión. No todo admite un análisis historicomaterialista de marxista majadero. Hace un par de semanas me puse en el despacho un cartel que compré en Múnich. Está lleno de cosas buenas: animales y alfabeto.



Ese pulpo reposando lánguidamente sobre su T me gusta muchísimo. Y la morsa? Qué puedo yo decir de la morsa? No sé yo si hay mucho conflicto de clases en la forma en la que el búho se posa en la U.

También es importante reseñar lo que se va comiendo. Fabio trajo pescado seco de Islandia, que, como suele pasar, sabía mejor que olía. Bajo estas líneas, una simulación del engaño de Prometeo hecha con pieles de pollo.


Una de las peores cosas de vivir aquí son las verduras, por poco variadas y por chungas. Pero ahora es la época del guisante fresco, y estoy loco de contento.



Pero más que los guisantes me pone contento mi bici nueva. La anterior que me habían dejadoprestado murió en acto de servicio y con lo que tenía ahorrado en un calcetín, he comprado esta preciosidad. A la que de por cierto le falta un nombre.







jueves, 29 de marzo de 2012

Coses de Copenhaguen

Fa un parell de setmanes vaig viatjar a la capital danesa per visitar l'Héctor i un parell d'amics exiliats més, i de pas fer una mica el turista. En un moment de bogeria transitòria (o etílica) vaig prometre a l'autor d'aquest blog que escriuria una entrada convidada, i ja ho sabeu: "a sants i a minyons no els prometis que no els dons" (gràcies, Optimot).

 El viatge va començar de manera inquietant. No s'aprecia bé a la foto, però us prometo que aquesta senyora anava llegint un llibre sobre assassins en sèrie al tren BCN-Aeroport.



Per sort no viatjava a Copenhaguen, i un cop a l'avió vaig poder relaxar-me tot fullejant premsa txeca i menjant bombons en forma de cor gentilesa de Czech Airlines. Per si no ho sabíeu, els txecs poden presumir de tenir dues de les 10 millors begudes alcohòliques del món.



Copenhaguen és una ciutat bonica i acollidora. Gran, però no inabastable; cuidada, però no en excés; tranquil·la, però amb ambient. Vaja, que s'hi està bé.  I té coses curioses, com els arbres de coses.

L'arbre dels xumets


L'arbre del pa bimbo


L'arbre de ganxet


Al nord d'Europa els hiverns són foscos i grisos, i suposo que per això als danesos els molen els colors vius. No només els molen, sinó que en fan ostentació, i la ciutat està farcida de coses de colors. L'arbre de ganxet n'és un exemple, però n'hi ha més.

El cartell de la "zona de silenci" del tren (m'encanta el concepte)


Les peces de LEGO...

...que permeten fer coses així d'espectaculars!



Cases de colors. 
Perdoneu tant de LEGO, però és que en sóc molt fan.


La cafeteria del "Staten Museum for Kunst" també és molt colorista.



I aquesta façana amb ocells pintats.
(diria que el de la dreta és un pit-roig)


El faisà aquest no és tan vistós, però el trobo molt graciós.


Els pollets de l'etiqueta de la Tuborg edició Pasqua són grocs
(i monàrquics). 



Però a Dinamarca no tot són flors i violes, també hi ha merda.
Ara bé, fins i tot les caques són de colors.


Amb la Judit i l'Isaac vam passar un dia a la ciutat i un altre al camp...

 
... i vaig tenir el gran plaer de deixar que l'Héctor, que sap de tot i més, 
m'instruís en l'art nòrdic al "Staten Museum for Kunst".


 Hi ha quadres de desgràcies, com el de la mort del fill.


O com aquest altre, ara que els desnonaments tornen a estar en voga.


També n'hi ha de força punkies...


...i amb dauradures daurades.

 

Hi ha pares i fills que dibuixen l'art exposat.


 I gent que vol adjudicar-se el mèrit d'un altre :)


A banda de veure quadres, també vam visitar el museu botànic.


 
A més a més de veure-hi papallones i plantes que semblen caps d'ant, vaig aprendre-hi una mica de danès. Les classes van anar, un cop més, a càrrec de l'Héctor.

"Gift" vol dir "verí", però també "casat".
Que la doble calavera us serveixi d'avís! 


I m'acomiado amb un agraïment:
Merci, Héctor, per ser un amfitrió tan fantàstic!

 Ah! Al viatge de tornada no hi va haver bombons amb forma de cor, però sí lectures edificants.

 

domingo, 4 de marzo de 2012

Carne y leones III - Múnich



Después de una semana checa de cursos interesantes, networking (que es el término técnico para tomar cervezas. con la gente de la profesión de uno) y café espantoso, tenía una pequeña escala en Múnich de un par de días. Tras cinco agradables horas en autobús campo a través, llegaba a la estación central.

Lo primero que se tiene que hacer siempre al llegar es tomarse una cervezota, y pude asomar el hocico por la cervecería más conocida de la ciudad (y por extensión, de Alemania, supongo), el Hofbräuhaus am Platzl , que no es la cervecería donde se organizaban golpes de estado, pero el sitio tiene su historia y su interés.


Múnich se parece a Copenhague en esto de ser una ciudad rica y provinciana convencida de su capitalidad, aunque tiene sin duda más brilli-brilli y menos saber estar hanseático. Hay algo de catetez hidalga santanderina o donostiarra. Se ve que son católicos, vaya.



Una de las cosas más impresionantes de esta ciudad, aparte de los jardines y palacios reales, es el Monumento a Michael Jackson.

Muestro aquí los cuatro lados del mismo.






El monumento además es algo reaprovechado. Las fotos y flores están pegadas al pie de un monumento a un poeta histórico que se llama Roland o algo así, ahora eclipsado por la memoria del Rey del Pop. Como se ve, es un momumento erigido (vamos, encolado) por los fans del cantante y no por ningún estamento, y en él se distingue el amor por el detalle propio de quien hace las cosas con devoción, como las torres Eiffel de palillos o las claras montadas a mano. Vean, si no, la escobilla y el recogedor.







Seguro que, en algun sótano suburbano de la capital bávara hay un calendario hecho en cartulina rosa y boli de purpurina donde se ha establecido quién tiene que ir limpiando el monumento, como una organización anarquista cursi que revive en Michael Jackson la escena del mantenimiento de tumbas con la que empieza Volver, de Almodóvar. Y es que Múnich es de traca. Para quitarme un poco el tronío del paladar, estuve en el Deutsches Museum, que es el mayor museo de cosas en el que he estado jamás. Había historia de la navegación, de la aeronáutica, vértebras de ballena, molinos de agua a escala 1:1, planetario y hasta una sección -francamente aburrida- de geodesia.





Y claro, a sólo dos horas en tren de Neuschwanstein, cómo puede uno abstenerse? Esto son los Alpes, vistos desde el pueblecito más cercano al castillo, donde para el tren.


Y esto es un lago helado y cubierto de nieve.


El castillo, o lo que se pudo acabar de él, es impresionante, un poco para mal, o para algo entre muy bien y muy mal, que vendría esa sensación de vértigo, incredulidad y placer terrible ante lo kitsch. Los pasillos de una zona son románicos con un algo monástico de irlandés, el dormitorio es una fantasía gótica como el Jorobado de Notre Dame de Disney y la sala del trono es de un estilo bizantino reinterpretado con la gama de colores de las revistas de los Testigos de Jehová. Por desgracia no me dejaron sacar fotos del interior, así que hay que conformarse con las vistas exteriores, andamio inclusive.





Y con esto se cierra mi breve contacto con Baviera, su pijerío y su patrimonio. Sirva de muestra este último botón (de polito).